domingo, junio 27, 2004
Pozo ciego 

Y aquí no escribo desde mi lugar,
sino desde el abismo.
Ya no soy nadie que pueda entrever alguna luz donde sólo hay negrura
y Maldón se sienta a mi izquierda.
Quizo conocer los mares y conoció los pantanos,
quizo conocer los pantanos y conoció las ciénagas,
quizo conocer las ciénagas y conoció al mounstruo de seis cabezas,
que cuando nació la séptima, era él mismo.
¿Por qué es que cuando sale a los mares, en su búsqueda certera,
sólo encuentra un grande laberinto?
¿Por qué no deja de huír?
Es que el ancla pesa,
y en vez de tirarla para que lo sostenga,
es él que la sustenta,
no puede dejar de mirar aquellas nubes sin aquel peso,
sino, no tendría moral que lo aguarde
en la otra punta del abismo.

por LDD @ 12:13 PM12:18 a. m.